El vagabundo es un juego para jugar en confianza. Ya verás porqué.
Se reparte el mazo entre los jugadores, y se elije a alguien para comenzar. Dado que el objetivo es bajar todas las cartas (ya verás cómo), se suele elegir al primero de los que se quedó con más cartas en la repartija. Este jugador pone una carta en el medio, y da comienzo a la ronda.
Hacia la derecha, todos proceden a colocar cartas en el medio. Para jugar una carta, ésta debe ser sí o sí menor (no igual) que la anterior, siendo el As la carta más alta (y por tanto el 2 la más baja, es decir, la mejor carta). Si el dueño del turno no puede jugar nada más bajo, o decide guardar por el momento las cartas que tiene, pasa; y si todos los jugadores pasan y el turno le vuelve al último que jugó, esa persona puede ahora bajar cualquier carta de su mano, ya sea más baja, más alta o igual. Como el 2 es la carta más baja, si bajás un 2 todos tienen que pasar obligatoriamente, y el turno te vuelve para que juegues lo que quieras.
El primero en quedarse sin cartas, será en la próxima ronda el Rey; el segundo, la Reina; y de ahí en adelante todos serán súbditos hasta que quede un solo jugador con cartas en su mano. Ése, el perdedor de la ronda, será el Vagabundo.
A partir de ahora, el vagabundo pierde automáticamente todos sus derechos civiles y humanos. No puede hablar, y todos deben (obligatoriamente) insultarlo a cada oportunidad que tengan, pedirle que mezcle el mazo más rápido o mejor (porque obviamente mezclará él), y hacerle la vida imposible en general. Más aún, cuando estén repartidas las cartas para una nueva ronda, el Vagabundo le da sus dos mejores cartas al Rey, a cambio de sus dos peores cartas. Además, el que zafó de ser vabagundo y salió anteúltimo, le da su mejor carta a la Reina, a cambio de la peor que tenga.
Cambiadas las cartas, se vuelve a jugar una ronda de la misma manera que antes.
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